Boletin N. 1
SOLIDARIDAD UNE ARTISTAS Y COMUNIDAD LATINA EN CANADA
La familia de Luis Alejandro Miniguano, un niño ecuatoriano de 5 años de edad, espera que su abuelo consiga en Canadá la ayuda que necesita para que sea sometido a un tratamiento contra la parálisis que padece desde hace un año, por culpa de un descuido médico.
Hace un año, la madre de Luis, Alejandra Miniguano, llevó a un hospital privado de Quito (Metropolitano) preocupada por una taquicardia y no se imaginó que su hijo único iba a salir de ese centro con parálisis cerebral y física, en estado casi vegetativo.
La madre de Luis y Anita Carranza, su abuela, con lagrimas en su rostro relatan que el niño 'llegó bien' al hospital de Quito, 'hablando y caminando', pero salió de ahí postrado y sin 'el brillo tan especial de sus ojos'. Incluso a las pocas horas le administraron una inyección con la aguja infectada, que por poco le mutilan los brazos.
Ni médicos, ni abogados, aceptan que hubo mala práctica médica, pero su madre y abuela insisten en que hubo negligencia medica. Desde entonces, esta familia ha vivido un calvario, que sólo se soporta por las alegrías que les da Luisito con su lenta y penosa recuperación, porque se trata de un niño 'campeón, que lucha por vivir, que lucha para no morir', remarca su madre.
Luis Gerardo, su tío, el primogénito de la familia, es otro de los fanáticos del pequeño Luis. Lo carga, acaricia, juega con él, para que salga de esa pesadilla que padece desde hace un año. Y declara que hasta la historia clinica inexplicablemente ha desaparecido.
Alejandra, la madre, declaró a las agencias internacionales como Efe que ahora espera que el abuelo del niño, Gerardo Miniguano, un emigrante radicado en Canadá, logre que personas e instituciones en ese país se interesen por el caso y presten su auxilio.
EN CANADA
El abuelo, añade Alejandra, ha logrado con el apoyo de los artistas latinos mas destacados en la comunidad organizar un festival, con el afan de recaudar dinero para que su nieto pueda ser atendido en un centro neurológico en Canadá o en Brasil.
'En esos dos países hay hospitales especializados en neurología que podrían ayudar', añade Alejandra, entre lágrimas, cuando recuerda la odisea que ha padecido su hijo; y, con alegría, cuando declara cómo el niño 'ha luchado por su vida”.
Al principio la postración era total, pero gracias a los cuidados y a las terapias físicas diarias Luisito ya puede mover, aunque sólo un poco, la mano derecha.
El lado izquierdo de su cuerpo está completamente paralizado y su movilidad, en general, es muy reducida, lo que también le causa laceraciones en la piel por estar mucho tiempo recostado.
También tiene luxaciones en la cadera y en el hombro, así como atrofias en pies y manos, la Agencia Internacional EFE, personalmente constato y da fe del presente reportaje realizado en Quito – Ecuador.
Un coctel de pastillas y cremas hidratantes forman parte de una rutina diaria que, según su madre, comienza bien temprano, 'a eso de las seis o siete de la mañana'.
'Mi niño necesita dos medicinas neurológicas (Baclofen y Lagarctil), una es escasa aquí en el Ecuador y la otra no la venden', añade.
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